13 de septiembre de 2010

La llorona. Argia Eres tú.

La mesa me sobrepasa la cabeza, es de color blanco con una linea amarilla, miro hacia arriba y veo los brazos de mis papás entrelazados, hablan muy deprisa, andan de un lado para otro, de repente mi papi se pone a mi altura y me enseña el biberón, lo zarandea y me dice cosas en tono burlón como si no quisiera dármelo, me lo da y me lo quita varias veces hasta que el chupete se me cae de la boca provocando un llanto incesable que mi padre remata con un "a esta niña no se le puede decir nada".

Mi mamá me coge en brazos y me sienta en su regazo intentando calmar mi ansiedad, la tetina del biberón calla mis gritos y el movimiento de las piernas que ella hace me relaja y hace que me beba toda la leche.

Me he despertado en la cama con mi mamá a mis pies, mirando como duermo, los rayos de sol me molestan un poco por eso ella ha bajado la persiana y le ha dicho a mi padre que voy a dormir un poco más, me parece que eso quiere decir que hoy no hay cole.

Al rato han vuelto a venir y me han dicho que me levantara que nos íbamos al camping.

Al bajar del coche me he quitado los tirantes del pantalón directamente porque en mi cabeza me veía ya nadando y eso ha provocado la risa en mis papás que me los han vuelto a poner, descargan bolsas y más bolsas, hace calor y yo me he sentado en la hierba y me he preguntado a que sabe pero ni tiempo me ha dado de ponérmela en la boca porque una mano ha azotado mi boca con un No rotundo que ha desenfrenado mi llorera otra vez.

-Como no te calles no vas a la piscina. Eso no se come. Caca la hierba Argia.

He dejado de berrear, porque yo lloro con fuerza, entonces me he entretenido arrancando la hierba seca del suelo y persiguiendo grillos, hasta que mi mamá me ha llamado para ponerme el bañador y los manguitos.

Hemos llegado a la piscina pequeña y hemos puesto las toallas en unas hamacas, mi mamá me ha cogido de la mano y hemos entrado en el agua, me he puesto en su espalda, entonces ella ha dicho que el agua estaba muy caliente y que debía ser de los pipís de otros niños, nos hemos cambiado de piscina, hemos ido a la de los grandes, donde hay un trocito que el agua me llega por la cinturita.

Hay niños grandes que saltan al agua y me salpican mucho, oigo a mi papá como les dice cosas para que no lo hagan más.

Me encanta el agua y se lo digo a mi mamá entre balbuceos, ella sigue nadando y me repite que no me mueva del bordillo donde estoy sentada, pero no suelo hacerle caso, me levanto como puedo y echo a correr hacia unas escaleras que hay al fondo porque quiero ir a un laberinto que hay dentro de la piscina de los mayores, al llegar me tropiezo y me doy de boca contra la escalera, empiezo a llorar con la boca llena de sangre, en realidad es la sangre lo que más me asusta, pero me duele mucho, me he astillado un diente de leche, lo se porque un socorrista que me atiende allí mismo se lo dice a mis padres.

Mi padre sin dudarlo me pega unos gritos de muy padre y señor mío, me dice que en que estaba pensando, me podría haber ahogado, abierto la cabeza o romperme un diente, pero yo no lloro por sus gritos sino porque estoy aterrada con tanta sangre.

Nos vamos a la caravana, andamos y andamos, hay una señora que va en una silla de ruedas, es un poco rara y no para de reírse, se acerca a mi para decirme guapa y yo me escondo detrás de las piernas de mi papá que ya está más calmado, él me toca la cabeza en plan perrito y me dice que no pasa nada, seguimos adelante y al fin llegamos a la caravana, no puedo quitarme a esa señora de la cabeza, porque anda en una silla, y porque habla como un bebé si es mayor?
Me secan con la toalla, frunzo el ceño y me llevan a la ducha, tengo que andar otra vez, cuando llegamos me meto en la ducha con mi mamá y al acabar me pasea con pijama por las calles del camping, me acuesta en la cama, durante un rato oigo la tele y niños que juegan.