4 de febrero de 2009

Olvidame tú que yo no puedo



Como cuando escribes algo en un papel, así se moje, se queme, se congele o se derrita, una vez escrito, ya está hecho, el acto de coger el bolígrafo impregnado con la tinta de la emoción, ese movimiento de muñeca y la impresión de tinta no pueden revovinar hacia atrás.

Cuanto más quieres olvidar más recuerdas y cuanto más deseas dejar de querer se convierte en algo que forma parte de la máscara de tu bagaje.
Una máscara que oculta tu olvidar con una sonrisa de "ya ni me acuerdo", una máscara que impide el amor puro que representa la represión de la emoción que quisieras emitir pero que por alguna razón está silenciada.

Aquellos lugares por cortos que fueran, aquellas situaciones por extrañas que fueran, sus manos, su pelo, su boca, sus ojos, sus dientes, aquel hoyito que le sale cuando ríe.

"Todo eso que se envuelve en una mentira como en una empanadilla de atún, empanada."

Aquella tarde llovía con fuerza, no conseguí oír ni una sola gota que repiqueteaba en la ventana igual que tus palabras.
Te fuiste de aquella mesa y ese es el ultimo momento que te sentí cerca y tan lejos, como si te fueras alejando poco a poco.
He sido incapaz de olvidar tus escasos besitos y muestras de cariño, he sido incapaz de arrancar este sueño de mi, el sueño de tenerte."Tan simple de escribir y tan difícil de curar"


Todas las palabras están dichas para ti, esto ya no es nada nuevo, mi amor por ti yace ahora en el lecho de un olvido que lleva de nombre renuncia.