14 de marzo de 2015

Libertad



Siento una terrible inercia hacia las vías del tren. A dónde va la gente que hace la muerte con los vagones y se tragan los raíles como un glande en repetidas bocas. Yo quiero sonreír el día en que mi esternón esté tan abierto que parezca una mariposa libre cortando el aire del subsuelo. Lo peor será cuando la imagen de mi cuerpo ya no sea un motivo para estremecer. Yo habré volado y los trenes volverán a pasar.