1 de marzo de 2014

Esta mierda no me pertenece.



Yo no quiero una vida estable en pareja y tampoco quiero hijos, no quiero planear algo que nunca va a pasar, ni quiero pasarme la vida vertiendo mis frustraciones sobre unos hijos que no tienen culpa de nada, no, no quiero, tampoco quiero vivir atada a alguien, yo vivo atada a la lucha por ser un poquito más feliz cada día, por los animales y sobre todo para y por la poesía. La poesía que hay en mi rutina, en los altibajos que tan amablemente abrazo sonriendo hasta ahogarme o llorando apoyada en mi codo y fumando hasta "deshilacharme" los ojos. No quiero convertir mi vida en una película porno, donde todo tiene un precio y un agujero en el que encontrar placer, no a través de otras personas, mi vida es mía y no se vende a la  mejor idea ilustrada que me sobrevuela por imposición. Si me caigo no aprendo, y si me estampo tampoco.Y qué. No voy a quedarme pensando en que hice algo que no quería, porqué ahí la caída sí mata. Pensar, lo hago demasiado, total siempre acabo en el mismo sitio con una excusa diferente que ni yo misma me creo, por eso me ahorraré ese camino y cogeré el atajo a lo que realmente siento. Pues la pornografía rutinaria, la prostitución que no se ve en las esquinas y las vidas de mierda que hacen otras vidas aún más desgraciadas. No lo voy a permitir porque a mí sólo se me permite vivir una vez y esta es mi manera de estar en el mundo aunque eso sí, cada vez que recibo una mierda en forma de bola de nieve, helada y marrón, lanzada con una amargura de la que yo no tengo culpa, grito tanto que no se me oye: "Esta mierda no me pertenece."