29 de marzo de 2011

Como una Flor.

 



Salimos de la estación de Arco de Triunfo con las maletas y nos dirigimos al autocar dirección destino.

Miro nerviosa hacia todos los lados, me siento un poco observada, ella a la que puede me hace bromas sobre que nadie me va a ver y que tranquila porque no me va a tocar hasta que lleguemos allí, enrojezco como un tomate y lo intento disimular con una sonrisa que no ha sido muy creíble.
Subimos al autobús y nos ponemos a escuchar música mientras mi mano es acariciada dulcemente y sus ojos clavados en mis labios, giro mi cabeza hacia la ventana y miro el paisaje.

El viaje es largo así que decido echar una cabezadita, eso calmará mis nervios, pero al cabo de unos minutos el lavabo empieza a llamarme sin parar, mi barriga me duele y Selina no para de mearse de risa mientras mi cara empieza a ponerse de todos lo colores, me levanto y me dirijo al señor conductor que después de darme varios No rotundos ha accedido a parar el autocar para que pueda hacer mis necesidades, todos los pasajeros hablan mal de mi, pero de verdad peor hubieran hablado si me lo hubiera echo encima o me hubieran comentado que porque no le dije al conductor que parara.

Tiene los ojos más grandes y bonitos que nunca he visto, su mirada me recuerda un poco a paz y su olor a cereza me descerebra el alma.

Me recuesto sobre su hombro en un acto de gran valentía por mi parte y pienso que la gente no se dará cuenta de que somos algo más sólo por que me apoye en ella, ella me rodea con su brazo cosa que me incomoda bastante y luego me besa en la cabeza con un que bonita eres.

Llegamos a destino, andamos y andamos hasta llegar al apartamento, entramos, es un pequeño piso pintado de blanco, con una habitación individual y otra de matrimonio, tiene la cocina y el comedor en el mismo ambiente, y un lavabo bastante grande, llega la hora de dejar las maletas en la habitación, Selina me pregunta pícara de ella que donde quiero dormir y yo tímida le respondo que en la habitación pequeña, el gesto de su cara cambia y me convence no se como para que duerma en su cama que es lo que yo realmente quería pero no me atrevía a decir. 
Dejamos las maletas, ordenamos la ropa y una vez sentadas en la cama me dice que si he estado alguna vez con alguna mujer y le he dicho que no, acabo de romper con mi novio le respondo porque le iba mucho la fiesta, Omar es el hombre perfecto pero la noche le pierde.

Sus manos cogen mis mejillas y a dos milímetros de mi desvía su intención y me besa en la frente, respiro hondo una y otra vez, tengo un nudo en la garganta... se hace de noche y cenamos, todo está menos tenso, llega la hora de irse a dormir, nos tumbamos en la cama, le doy la espalda y ella a mi creo que también, hablamos durante horas, hasta que decide girarse y me pide que la mire, empiezo a tragar saliva como una condenada, toda yo echa un flan y en un descuido me besa en la boca, dulce, muy dulce, ni siquiera usa su lengua ni tampoco me toca con sus manos, solo los labios y me encanta, de repente se separa y me pregunta si estoy bien entonces le respondo con otro beso.

Me gusta besarla y la empiezo a tocar e igual ella a mi, la ropa se da cuenta de que estorba y en un instante siento su piel contra la mía, sus pechos, su barriga, sus piernas se entrelazan con las mías, acaricio su espalda y su pelo, su lengua juguetea, entre mi cuello erizado y mi barriga convulsionando de respiración, su mano impaciente desde hace horas se cuela dentro del manantial de mis ingles, busca el agua para lavar sus dedos, la remueve en círculos, después dibuja una elipsis más lenta y más rápida haciéndome volar hasta el placer más intenso habido en el universo.

Yo también deseo con ansia lavar mis pensamientos impuros en su pecado más oculto pero en cuanto mi mano se cuela en su Santo Grial me dice que no soy digna de comulgar, el tiempo se detiene y me reincorporo enfadada.

Es que no es lo mismo hacerlo o que te lo hagan me dice tan ancha, entonces me levanto de la cama dispuesta a vestirme porque claro que es eso de que yo no puedo tocar?, su brazo alcanza el mío devolviéndome a la cama y me pide perdón accediendo al hecho.

La empiezo a besar, a tocar sus turgentes pechos circularmente, sus rosados pezones y también su cuello impaciente de mi lengua, me pongo sobre mis rodillas y mis dedos desdibujan sus labios inferiores, la miro con excitación, pongo mi mano en su trémula nalga y repaso con mi compás su silueta entera, tiene la cabeza alzada hacia atrás, el pelo enredado en sus mejillas y sus manos cogen con fuerza la sábana, como si estuviera rascando la tierra, repaso sus formas una y otra vez y la humedad hace que me salga de la ralla al pintarle el placer que ella me ha dado, quiero más agua Selina, su cuerpo se pone en tensión, arquea su espalda hacia arriba, abre sus labios de cereza y su respiración se acelera cada vez más, sus sonidos me ponen otra vez enferma y con un dedo en su sexo y otro en el mío acabamos extasiadas en la cama abrazadas, me coge por detrás y nos quedamos dormidas.

A la mañana siguiente la oigo que toca la guitarra y canta, lo hace muy bien, tiene la voz parecida a su cantante favorita y la suele imitar bastante.

Hace bastante frío así que me voy a a duchar con agua calentita, mientras ella prepara el desayuno, el agua cae sobre mí con bastante presión y el vaho cubre mis vergüenzas momentáneamente, las gotas resbalan sobre mi piel mezclada con una erupción de jabón que huele a frutas del bosque, me enjuago la cara y el pelo, mis piernas, limpio con entusiasmo lo que ayer fue un pecado mortal, lo froto con una mezcla de rabia y arrepentimiento que dura unos segundos cuando entre mis pensamientos empañados aparece ella desnuda y agarrándome por detrás ensucia otra vez mi alma con su deseo , intento apartarla pero eso la excita más y a mi también, me detiene poniendo mis brazos en mi espalda, me lee mis derechos y me toca todo el cuerpo desesperada de mi, viola mis carnes con su aliento en mi nuca, me presiona los pechos mientras deja un rastro de babas en mi cuello, no me deja tocarla, esto es sólo para ti me dice, y me hace llegar al más salvaje de los orgasmos atravesando mis jadeos, el ruido del agua al caer.

Desayunamos con una sonrisa infinita y nos vamos a dar una vuelta por el pueblo, al fin llegó mi momento menos deseado, coge mi mano para andar, ni que fuéramos una pareja me digo a mi misma, ella nota mi agonía y me dice que en cuanto veamos gente me soltará, pero no lo hace, seguimos cogidas hasta llegar a un bar donde hay billares, con la excusa de que quiero fumar suelto mi mano de la suya sintiendo un alivio muy grande, me mira y me sonríe, jugamos al billar, tomamos un par de coca-colas y volvemos a casa de nuevo deseosas la una de la otra.

Prendemos la tele y dan una película de la que sólo hemos visto el principio y el final, esta vez con ropa, sólo las braguetas abiertas y el pantalón medio bajado han sido la ilustre imagen de un polvo mal echo pero no menos placentero, ha tenido su rollo.

Al volver a Barcelona soy yo la que pone los límites, estoy intocable, me siento bastante mal por esto y sobretodo por lo que pueden pensar mis padres, se mueren, creen que hemos ido unos días todas las compañeras de clase de la escuela de teatro pero no, sólo hemos ido ella y yo.

Me siento rancia y estúpida con ella cosa que le sienta fatal y acaba por mandarme a la mierda clarisímamente. El viaje de vuelta ha sido un monólogo de como salir del armario forzadamente sin tenerlo claro. Cada una a su casa y ya nos veremos, ya no se mi me gusta de verdad o es que me gusta que yo lo guste.

Me tumbo en la cama, me cubro con los edredones rosados, me apoyo en las almohadas color crudo, como una paradoja, la parte más dulce y más difícil de mi vida.

Mis pensamientos vuelan hacía una realidad de imposible encaje en la vida que yo llevo, soy una chica normal, he estado con hombres, y me he enamorado de hombres, la llegada de Selina a mi vida contradice todas la reglas y la educación de toda una vida, debo dejarla, olvidarme de esto y no serle más infiel a mi novio. Me da vergüenza el solo echo de pensar que me gustan las mujeres, me voy de un extremo a otro, llevo años vagando, años llenos de incertidumbre y ahora se ha materializado, ha aparecido ella y he vuelto a perder el camino que mis padres me marcaron.

El teléfono suena de pronto irrumpiendo en mis pensamientos y rápidamente descuelgo evitando asi el interrogatorio de mis padres, a lo que un silencio se cuela en mis oidos y un suave hola me derrite por dentro, otro silencio aparece hasta mi hola.

Tiemblo por dentro, es como un zarandeo, como un terromoto, algo que me revuelve por dentro incluso provocándome nauseas.

La conversación resulta escueta y seca hasta que un hilo de frescura y seguridad nos invade de milagro, nos reímos, hablamos durante horas de nuestras cosas como si nada hubiera pasado hasta llegar al punto entre el sueño y las ganas de no colgarle.

Me encantaría besarte de nuevo, desabrochar tu pijama despacio, botón a botón, acariciar tu suave piel y tu pelo, no dejar ni un milímetro de tu piel sin mi rastro...

Mientras oigo su voz, me deslizo por mi vientre pensando en sus palabras con mis dedos, mis respuestas a sus preguntas son balbuceos de felicidad, no puedo articular palabra, sólo ella comprende mis sonidos, yo no comprendo que me pasa...

Desabróchame el pijama que tengo frío

desabróchame el pijama para que solo pueda pensar en tus labios

Para que pueda pensar en tus ojos, en tu pelo, en tus manos que apagan este vacío helado que llevo por ropa interior.

Desabróchame el pijama que mi alma quiere salir para abrazarte.

Desabróchame el pijama y deja que tu lengua baile sobre mi piel.

Desabrócahme el pijama de nuevo, que quiero sentir el aroma que enloquece mis sentidos.

Y de nuevo volver a sentir frío.

Mi boca se paraliza y mis ojos se quedan en blanco, la razón vuelve a mi y también la culpa, ninguna de las dos dice nada, cuelgo el teléfono y me duermo.