27 de febrero de 2009

Warning! British Customers!



Una noticia que parece sorprender a todo el País a mi me suena a rutina.
Un niño de 20 meses desorientado y perdido en una playa de Tenerife, encontrado por un hombre que busca a sus padres y al no encontrarles decide llamar a la policía.
Sus padres son ubicados en una caravana acampada cerca de la playa con símptomas de embriaguez.
El pequeño parece no querer desprenderse de los brazos del agente, eso indica graves problemas.
Un juez les ha hecho comparecer antes de devolverles el niño.

Los Británicos son personas trabajadoras, centradas, personas de una tierra fría, beben sí, en su país, ni más ni menos que aquí.
Vienen de vacaciones y rompen con todo, literalmente.

Recuerdo una de esas noches eternas en las que trabajaba en un hotel de la costa, unos jóvenes venían de marcha y al ver que el sereno no se encontraba allí para abrirles la puerta no dudaron en darle una patada a la puerta hasta romperla para poder acceder al complejo bajos los efectos del alcohol claro está.

O cuando de repente haces una actividad para jóvenes en el hotel, y ves un bebé gateando solo por el suelo por donde pisan los clientes, en pañales, con la baba y los mocos colgando, y una niña con Síndrome de Down,un abuelo borracho 24 horas y una abuela esperando a morir en una silla de ruedas.
El bebé, Keiran de nombre, de ocho rollizos meses, de vacaciones y sin nadie que se ocupara de él, los animadores nos lo quedabamos el máximo tiempo posible pero que será del futuro de esta criatura?
Padres borrachos que son arrastrados por los niños a la habitación o contestaciones muy graves del tipo de:
-Where is Mum honey?
-My mum is drunk in the room...with my Dad, drunk as well, i can't go into the room, the woludn't let me in, coz they are having sex...
Se te queda cara de tonto cuando oyes a un niño de cinco años decir eso.

Mejor aún, Británicos que van a la recepción a pedir cubatas,borrachos,que llaman a su país apuntando que están muy bien en las Islas Canarias, por no mencionar la típica abuela, borracha, que sube al escenario en medio de un show de baile y se pone con el pompis en pompa hacia el público mientras este enloquece, borrachos todos, no se salva ni uno.

Los comas etílicos, los ataques epilépticos, los suicidios voluntarios e involuntarios, los ahogamientos en la piscina o playa, los miocardios, las palizas, las peleas... están a la orden del día en los hoteles de la Costa, todo causado bajos los efectos del alcohol, el sol y demás factores.

Y suponer que esto no es nada con los cuatro años de histórias de todo tipo, esto no es más que un sorbito de cerveza de todo lo que se bebe en aquellas tierras, como aquella señora que vivía en Suiza y que su marido murió en una de las habitaciones del hotel donde trabajaba, la mujer y esposa se declaro indiferente ante aquella muerte solo pidió que la llamaran para cobrar el seguro, no le interesó nada más, o aquel joven de 18 años que se cayó desde la azotea a unos 100 metros de altura,-sí vi el cadáver a lo Laura Palmer en Twin Picks con su plástico y todo,- el día de Navidad y su padre siguió de vacaciones tan aparentemente tranquilo durante diez dias más, que duro es escribir esto.

Las sonrisas de los niños y los padres de estos, la satisfacción de un trabajo bien hecho que por desgracia se entorpece por causa del desfase imprimida en la pulserita del All Inclusive, colas inpensables en las barras del bar desde las diez de la mañana hasta las doce de la noche...

Aunque no lo crean también hay clientes, pocos, por los que vale la pena trabajar, aún haciendo ya casi un año que dejé la Animación todavía hay clientes que preguntan por mí a los que todavía se resisten a volver al mundo real y aburrido que es vivir fuera de los Hoteles.