5 de junio de 2012

Pena



Me deshago de tus sonrisas que habitan anudando mi garganta. Se abren tus ojos donde salen disparadas las envidias que viven en los demás, quedándote así con la herencia del esfuerzo de otros. Y así cuando pasas por mi acequia secas toda alegría en el agua que bailas, todo a tu paso queda mecanizado, movimiento falso y propulsado por el aire que se llevan tus vagas y sobreactuadas palabras que disparas sin piedad para salvar tu pena. Pena que pagas con quien no merece condena. Pena que sobrepones con aritmicas risas. Pena que te acompaña lenta y profundamente a la más absoluta soledad interior.