13 de diciembre de 2011

Puñalada en los labios.

Me has llamado, por lo que sé es la primera vez que hablamos por teléfono, la conversación ha sido un poco tensa y titubeante, el corazón no me cabe en el pecho y controlo mi sonrisa nerviosa, que no se note mucho que me hace tanta ilusión hablar contigo.
Espero y espero, tengo todo arreglado y preparado desde hace horas, la casa limpia y perfumada, cervezas en la nevera, la cama bien hecha, la cocina recogida, el lavabo como los chorros del oro.
Tengo las manos heladas y tiemblo un poco, no sé si de frío o de qué....
En cuánto me relajo de tanto esperar, pego un bote de la silla al oír el timbre de la puerta, que me hace ponerme febril de ti.
-Hola?
-Hola, soy yo.
Madre mía, Madre mía...digo saqueando las manos y me repito una y otra vez hasta que abro la puerta, al fin te veo ahí plantada, con las manos en el bolsillo y con una media sonrisa, durante unos segundos pienso si es lo adecuado....suspiro...
-Me dejas pasar?
-Sí, si claro pasa.
Te enseño mi casa y vamos rompiendo ese abismo que hay entre las dos, saludas a mi gata y nada... quedamos colgadas de un silencio que se rompe con el ruido de la puerta de la nevera, no te has quitado aún la chaqueta y coges la cerveza de mi mano, te sientas y me dices:
-Que tal las vacaciones?
-Bien, bien... (no puedo hablar! estoy histérica!)
El tiempo y las palabras han volado entre trabajo, vacaciones, recuerdos, anécdotas, risas, cosas serias, series, indignaciones, conspiraciones, karmas, animales, idiomas etc.....
Te sientas a mi lado y te apartas el pelo de la cara, me miras de reojo mientras hablamos, sigues mirándome y yo no sé dónde meterme, se me clavan tus ojos, me muero
Estás nerviosa, lo puedo notar, y yo también, y supongo que tu también me notas.
La energía fluye entre las dos y ya nada lo puede parar.
Avanzas posiciones en el sofá mientras yo intento retroceder, mi cuerpo avanza, mi mente retrocede.
Seguimos charlando animadamente mientras la cerveza hace el resto, ya van seis, y en un segundo... bajo la guardia mientras tu pones las manos en mi cintura, me rodeas hasta abrazarme, nos quedamos a un milimetro.. me callas y me asestas un golpe mortal en los labios y siento una puñalada en mi estómago, me aparto de golpe, y tú te quedas helada.Con cara de paro cardíaco.
Y a la mierda todo, me arrepiento al segundo, te miro fijamente con la boca entrabierta,- seguro que me brillan los ojos- y te devuelvo así la puñalada labial...
Con los ojos cerrados y besándote intensamente me sobresalto de la cama, y pienso: mierda!, porque se habrá acabado el sueño?